He oído rumores vacíos en este páramo
Plagado de ruido de motores, de humo, de fango
Verde y violeta aurora boreal se dibuja en el soñado horizonte
¿Dónde está el horizonte?
Perdidos de algo, huidos ¿de qué?
Temerosos de nada escapamos despavoridos de algo
Perdidos de todo
Extendiendo sonidos estériles en este páramo
Pensamiento ascético y virtual.
Es de cuanto podemos presumir, ese sutíl lujo que se nos permite.
Dios, ha sido precioso verte aquí otra vez
Una vez más
Quizás la última vez.
¿Recuerdas la primera vez?
- No hubo nunca primera vez - responde un bronco mirar hacia otro lado.
Las tinieblas se hunden más y más en el fondo de la retina
Herida de luz
Sangre opaca que se desilacha
Un nudo, un sueño, un nunca volver atrás y un tímido propósito
de enmienda.
Sobre las nubes indefinido, sobre las nubes sin alma
Se oye pasar un viejo viento que susurra las palabras
Palabras pronunciadas justo aquí. Hace siglos de eso.
No han cambiado tanto las cosas.
Las paredes ascienden verticales camino de la nada absoluta
Mientras el suelo horizontal de vueltas sobre si mismo.
Envuelve en un tórrido ovillo de despropositos
Este vacío páramo.
No deja de nevar dentro del televisor
Obedece, de que te quejas.
Alguna vez brilló, recuerdo, aquí la luz
Y corrieron las manecillas del reloj hasta la posición señalada
Ese ahora lejano horizonte que huye a trompicones
De mis manos descarnadas
El tiempo bloqueado en algún absurdo trámite burocrático
¿Dónde está ahora el horizonte?
Ese reducto que aún queda de extrañas luces fluorescentes
Solamente queda humo de piras rituales en este extraño
Páramo vacío.

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