Publicidad:
Terra
La Coctelera

Diario paranoico I


La luz me dejó de alumbrar hace mucho tiempo.

Mi vida se parte en millones de pedacitos insignificantes.

Y lo único que intento...

... es beber.

Día tras día me empapó en whiskey, engañándome a mi mismo

tras una sonrisa, ¿es real?

La verdad es que no, no debería serlo.

¡Vamos amiga noche respira por mi!

Yo estoy demasiado cansado, realmente llevo mucho tiempo completamente
muerto por dentro.

¿A cuantos kilómetros?

No se tal vez 1000.

Estoy a 1000
kilómetros
de la más absoluta de las nadas.

Tal vez debería psicoanalizarme.

¿Para qué?

¡Usted es idiota!

¿Ves?, no era tan difícil.

Me siento en el mismo taburete todos los días,

hoy no es una excepción...

¿Cuánto podré aguantar?

¿Quiero aguantar?

... otro vaso.

La ciudad se quema (Desde Relatos Urbanos)

Por la mañana lees el periódico y te encuentras
con una realidad aplastante.
La ciudad se está quemando y todos somos fuego.
El cocainomano dispara contra la dependienta de
un local en el que se vende alcohol de mierda.
El hombre está a la puerta del local vomitando
lo que ha bebido y con el higado hecho trizas.
Es un buen abogado defensor de violadores y traficantes,
asi toda su vida.
¿Porqué no demando al bar que lo mató?
La mujer está en un congreso feminista, en
el que nos cuenta que se siente discriminada
y que ha sufrido una violación de sus derechos.
Pero no cuenta que ha escalado puestos en su empresa
a costa de maridos que dejan a sus mujeres en casa.
Y la ciudad se está quemando y todos somos fuego.
El otro día el conductor de autobus decidió suicidarse,
su mujer le había puesto los cuernos,
nunca le gustó sentirse solo.
Por eso se tiró por un terraplén cuando el autobús
estaba lleno.
El director de cine se queja, no tiene dinero para su película.
Pero se ha gastado millones en contratar a un guardían
de los sueños, que convenció a un tío para matar
a unas cuantas personas, solo por ver la película.
Y yo aquí sigo sentado en la barra, viendo pasar a todo
el mundo.
Viendo parejas morir, escuchando al cuervo.
Viendo como no se apaga el fuego.
La ciudad se está quemando, todos somos fuego.

...

La calle gimotea y las piedras de las casas suplican
24 horas más a a pátina del tiempo.
La ciudad se estira y se contrae como un acordeón
colérico, engulle y lo vomita todo
en un monstruoso pedo monocorde.
Te pierdes en el pentagrama
de una balada sin estribillo
sin letra ni intrumentos.
El cuerpo de la música rechina en los dientes y
se hace eterno y tú no eres más que una melodía
viscosa que se me filtra entre los poros y
me tapa los ojos.

Sucede: Roberto Iniesta

"Sucede que me canso de ser hombre"* Sucede que me canso de mi piel y de mi cara
y sucede que se me ha alegrado el día ¡coño!
al ver al sol secándose, en tu ventana: tus bragas
Empiezo a solas, sigo por ti y no comprendo nada,
desato tormentas sin rechistar,
sácame algún día del corral, necesito salir.
Yo me quedé con su olor, ella me arrancó la piel,
me dijo justo al final: no quiero volverte a ver.
¡Eh, lejos de mí!
deja que corra el aire, no te quemes, va a salir el
sol.
¡Sol déjame en paz!
La luna me ilumina, en esta ruina entra la
claridad.
¿Quién quiere saber?
si estoy quemado o escondo un corazón helado y
quema mi ser.
¿Ser? No he vuelto a ser el mismo
desde que se fué Gillespie, Zappa, Mercury, Camarón
y me siento mejor
si se que tengo una estrellita pequeñita pero firme

Elige la vida...

"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia.
Elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches,
equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud,
colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés
fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y
maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia
gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y preguntarte quien coño eres
los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver
teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras
llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote
y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los
niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para remplazarte.
Elige tu futuro. Elige la vida. ¿Pero por qué iba yo a querer hacer
algo así?. Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las
razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína? "

II

Es tan sutíl la luz cuando deja de iluminar...
pulso botones que activan mecanismos.
Sala de control que no controla absolutamente nada.
Beso tu aliento que crea la luz;
abrazo el espacio que llenabas ayer
y creas sombras.
Te deslizas, humedeces la ceniza
donde la luz ya no sirve para nada.
Beso tu tumba que emana fuego
y creas calor estúpido que
no suple el frio de tu lápida.
En tu mortaja irónica crece el musgo
que indica la dirección
en la que he de huir.
Mirar atrás puede ser letal,
de lejos ilumina la luz que
desaparece del brillo de tu mirada

Azul Metal

Desorden se deshace.
Vaguedades de un suspiro.
Los pájaros intuyen verdades en mis palabras;
pájaros como serpientes.
Meticuloso desorden marca pautas,
torbellinos azulados, risas carbonizadas.
Tus ojos azul metal.
Metal vidrioso que se empaña de mi aliento.
Mi aliento se entrecorta, mis palabras se cruzan.
Ves que mi mirada tiende al infinito,
mis pensamientos se pierden en el aire.
Un par de luces que se apagan.
Los pájaros recuerdan mis recuerdos
cuando la luz emborrona mi reino.
Toso y río: He perdido el reflejo
que guardaba en el espejo.
El frío que amamanta la noche
se convierte en desesperado aliado.
Toso y río: Azul metal se dibuja
tu sombra en las tienieblas.

Alice

Las ropas de Alice estaban mojadas en aquella calle de
Chicago.
Había un extraño aroma en la ciudad.
¡Sonidos de trompetas y saxofones!
Alice tenía la mirada perdida bajo la lluvia.
¡Ventanas llenas de luz y sonido!
Ellas la observaban con cuidado.
Con anhelo.
Nostalgia de tiempos pasados.
Alice.
El escritor yacía en su sillón.
Bebiendo, imaginándosela.
Imaginando su sonrisa.
Imaginando su llanto.
Eran besos de fuego envueltos en ácido.
Pero nunca se acercaría.
El miedo se apoderaba de él.
Mientras que Alice no se inmutaba en la calle.
Parada, trastornada por el tiempo.
¡Soñaba!
Al final siempre era más fácil llorar.
Y los sueños desaparecían para los dos.
Tan cerca y tan lejos.
En una misma calle.
En una ciudad, los amantes nunca se conocerían.
….. Otra vez.